Para los antiguos griegos, la lírica
tenía un sentido más
etimológico, era la poesía que se cantaba al son
de la lira. En la modernidad,
lírica tiene un sentido de poesía
íntima, poesía amorosa, tiene más que
ver con
el contenido. Pero en el siglo I a. de C. el concepto de
lírica entra
en crisis y además de ser la poesía
escrita en los metros de los antiguos líricos griegos, se
acerca a nuestro
concepto de lírica.
En el primer tercio del siglo I a. C. se forma en Roma un
grupo de poetas, llamados despectivamente por Cicerón Poetae Novi, que impulsan en nacimiento
de una nueva poesía lírica
siguiendo los metros y las directrices de la lírica griega.
Más que de un
círculo literario se puede hablar de un grupo de amigos a
quienes unen gustos y
aficiones similares: jóvenes, despreocupados y con el
porvenir resuelto por su
situación familiar. Sus modelos griegos no son safo, alceo,
anacreonte ni
Píndaro, sino los poetas del período
helenístico, sobre todo calímaco (310-240);
en consecuencia sus gustos pueden resumirse de la siguiente forma:
- Poemas cortos
que pueden reducirse a un solo dístico. (Odi et amo...)
- Temas
intracendentes y máxima perfección en la forma.
Catulo llega a
componer unos versos porque un amigo le había quitado el
pañuelo.
- Gusto por las
cosas menudas y los diminutivos.
- Temas
preferentemente amatorios.
- Introducción de la métrica
griega, singularmente del endecasílabo, si bien la
adaptación plena de los
metros líricos griegos (métrica eolia) no se
conseguirá hasta Horacio.
Los poetae novi despertaron a la
lírica latina de su letargo, si bien
cercenaron toda evolución a partir de las formas populares
del período
preclásico; después de ellos, la
poesía lírica sólo seguirá
los modelos
griegos.
Poco después, a la poesía
intrascendental, juvenil y
desenfadada de los poetae novi sucede
en Roma la poesía reflexiva del círculo de
Mecenas. La nueva corriente lírica,
personificada sobre todo por Horacio tiene entre otras las siguientes
características:
- Los autores
de este círculo son conscientes de que una nueva era ha
empezado en Roma tras la ascensión de Augusto al poder y se
sienten intérpretes
de ella.
- El ideal
literario ya no es el lepor, la gracia, la feliz ocurrencia,
sino el decor, la belleza que resulta de la proporción
armónica, de la
elegancia de estilo.
- En
consecuencia los modelos griegos a imitar no son exclusivamente los
alejandrinos, sino más bien los del período
clásico: safo, Alceo, Anacreonte y
sobre todo arquíloco.
- La
poesía deja de ser un pasatiempo para convertirse en algo
vital; hay
lo que pudiéramos llamar una profesionalización
del poeta que es consciente de
la importancia y trascendencia de su obra.
La Elegía (poesía
escrita en dístico elegíaco) entre los griegos
tenía
una temática muy variada (política,
filosófica, contar un mito, fúnebre,
amorosa, etc.). Los romanos crean a partir de ello un nuevo
género elegíaco en
el que se da cabida al sentimiento individual en íntimo de
tristeza y dolor,
búsqueda de la felicidad a través del amor.
Mientras que la tradición elegíaca
griega era más objetiva (poca experiencia personal) y
buscaba la erudición a
través del mito, la elegía romana supone el
introducir la intimidad y la propia
experiencia amorosa. De los autores de elegía romana, el
más conocido es Ovidio.
El primer gran poeta lírico
que sincretiza a la vez que singulariza el género fue
Catulo, poeta de Verona.
Procedía de uan familia acomodada que mantenía
relación de amistad con Julio
César, y poseía una gran formación
intelectual.
La obra de Catulo (116 poemas), bajo el título
de Catulli Veronensi Liber, se ha
dividido
tradicionalmente según criterios métricos y
estilísticos en tres grupos de
poemas. Los sesenta primeros son obras breves en
endecasílabos o en elegíacos,
con temas diversos y cercanos a la vida cotidiana, poemas de amor,
críticas
políticas y sátiras contra diversos personajes.
Entre los de tema amoroso están
aquellos en que describe con intensidad su inquietante
pasión amorosa por una
mujer casada de cierta posición social, a la que
él llama Lesbia, pero cuyo
nombre real probablemente era el de Clodia, ha hermana de P. Clodio
Pulcher.
Del 61 al 68 son poemas narrativos largos, con diferentes
metros, y estilo más reflexivo y cuidado. El poema
más extenso, el 64 Las bodas de
Tetis y Peleo, de tema
mitológico, nos presenta un agudo estudio de la
psicología de
los personajes, especialmente en su
descripción del amor desdichado, que serviría de
paradigma literario para
ulteriores poetas. El último grupo de poemas comprende
epigramas en dísticos
elegíacos de variado tema. La actitud lírica de
Catulo se materializa en la
utilización de un lenguaje entre culto y popular. Y
además muestra la
influencia de sus modelos griegos: Safo, Anacreonte.
Arquíloco y Calímaco.
Los Epodos, que
recogían la tradición griega de ataque,
sarcástica, críticas y rivalidades
políticas y literarias, casi de insulto, en Horacio se
suaviza mucho y se
acerca mucho a la poesía lírica. El epodo
más conocido e imitado fue el II, de
tema bucólico, denominado en la tradición
literaria como el Beatus Ille, por
las dos primeras
palabras del primer verso, tópico literario imitado
constantemente por la
literatura europea.
Las Odas o Carmina,
escritas a lo largo de diez años
forman cuatro
libros de
argumento diverso: la amistad, la gloria de Roma, el amor, la
naturaleza. El
sentido epicúreo de la vida y de la muerte que recorre sus
odas se sintetiza en
al universal máxima del carpe
diem. Horacio
siguió los modelos métricos de los
líricos arcaicos griegos Alceo, Safo, además
de utilizar otros metros. Su poesía es de una gran
penetración psicológica,
unida a un perfeccionismo métrico y léxico. El
equilibrio y armonía de su
verso. También dentro del género
lírico se halla su Canto secular (Carmen
Saeculare) compuesto por sugerencia de Augusto para los Juegos
Seculares del
año 17 a. C. y cantado por un coro de jóvenes en
honor a los dioses protectores
de Roma.
La poesía lírica de Ovidio se puede dividir en dos partes, diferentes por su temática y por la época en que fueron escritas:
a) Cuando
todavía
gozaba en Roma del favor del emperador, escribió una serie
de contenido
erótico, con títulos como Amores
(colección de elegías dedicadas a su amante
Corina), Heroidas (en forma de
cartas imaginarias de personajes femeninos de
la mitología o de la literatura griegas) o el Ars
amandi (el arte de amar), una de sus obras más
famosas.
b) Cuando fue
desterrado (en parte por culpa del escándalo producido por
sus libros
eróticos), escribió desde su confinamiento en el
Mar Negro dos colecciones de
elegías de un tono completamente diferente: lamentaciones,
súplicas de perdón
al emperador, añoranza de los amigos... Sus
títulos, bien expresivos,
son Tristes, en cinco libros, y Pónticas,
en cuatro.
En uno y otro tipo de obras, Ovidio aparece como el más grande poeta elegiaco romano.