Arión
era un cantante y tañedor de cítara. Uno de los mejores y más
famosos de Grecia. Era hijo de la ninfa Oncea y Poseidón, nació en
Metinma, aunque pasó la
mayor parte de su vida en Corinto, donde sus cantos al dios Dionisio le
hicieron popular.

Gracias
a su habilidad con la cítara y en el canto, se ganó la
confianza del rey de Corinto, Periandro, que le brindaba los más grande
honores. Aún así, decidió dar una gira por toda Italia para ganar fama
y dinero. Y lo hizo. Ganó una considerable cantidad de dinero, así como
fama que hizo que se le reconociera en todo el mundo. Pero eso jugó en
su contra. En su viaje de retorno a Corinto, los demás tripulantes de
la nave decidieron matarle y tirar su cuerpo al mar. Fue informado por
Apolo mediante un sueño. Así, al día siguiente, Arión pidió a los
amotinados que retrasaran su asesinato, para así él poder cantar una
última canción. La tripulación, accedió a la idea de escuchar una de
las mejores voces del momento. Durante la canción, llegó a notas tan
altas que unos delfines se acercaron. Entonces, Arión se tiró al mar,
y, ayudado por los delfines, llegó a la costa de Corinto, mucho antes
que los piratas.
Arión, corrió a explicarle lo ocurrido al rey de
Corinto. Pero éste no lo creyó, y metió a Arión en la cárcel hasta la
llegada del supuesto barco con la tripulación amotinada. Tras unos
días, avisaron al rey de que el barco de Arión había atracado en el
puerto. El rey mandó a llamar a Arión, que se escondió. Entonces,
Periandro mandó a llamar también a la tripulación del barco. Ésta dijo
que
Arión había muerto durante la travesía. Entonces, Arión salió de su
escondrijo, y los marineros, al creerle muerto, no pudieron reaccionar,
y Periandro los mandó a empalar.
Al morir Arión, Apolo lo puso a él, y al delfín que le salvó la vida,
en el cielo para siempre y ahora se conoce como la constelación del
Delfín.
Miguel
Ángel Muñoz Barco, 4º B