Juno,
la esposa de
Júpiter, se
percató de que oscurecía muy repentinamente
y dedujo que su esposo había arrastrado las nubes para ocultar
sus aventuras amorosas. La diosa apartó las nubes y vio a su marido
junto al río con una novilla de singular belleza.
Esta vaquilla era
Ío, una
ninfa con la que Júpiter había estado
coqueteando y a la que el dios apresuradamente dio esa forma para
ocultarla y que Juno
no lo sorprendiera con ella.

Juno, que intuía lo que pasaba, pidió a su marido que le regalase la
novilla y él, para que no se descubriese su aventura, lo hizo. La diosa
dejó a la novilla con
Argos,
un gigante que poseía cien ojos por lo que
siempre podría vigilarla ya que siempre dormía con cincuenta ojos
abiertos:
le daba de comer y la ataba a una cuerda.
Un día, Ío vio a su padre y sus hermanos que no la reconocieron bajo
esa forma animal y para que lo lograran, la ninfa escribió su nombre en
la tierra con su morro ya que tenía un nombre corto. Su padre, dándose
cuenta de que la novilla era su hija, la abrazó pero Argos los apartó
bruscamente.
Júpiter, viendo el sufrimiento de la ninfa, llamó a
Mercurio para que
se encargara de Argos y el dios tomó la apariencia de un pastor que
tocaba la flauta mientras sus ovejas paseaban. Argos, entusiasmado con
la música, le pidió que tocase mientras charlaban.
Mercurio empezó a contarle una anécdota y antes de que terminara, se
percató de que el gigante había cerrado todos los ojos y aprovechó para
cortarle la cabeza. Juno puso los ojos de Argos en la cola del pavo
real en su honor.
La venganza de Juno se produjo mandando a Ío un tábano que la
atormentaba y ella recorrió todo el mundo para escapar de él. Júpiter
le prometió a Juno no tener más aventuras a cambio de que pusiera fin a
su
venganza.
Cuando Ío recuperó la forma humana y la confianza en sí misma, regresó
junto a su padre y tuvo al hijo que había engendrado de Júpiter,
Épafo.
El mar
Jónico (Iónico) tiene
el nombre de la ninfa en su honor. También
el
Bósforo (literalmente: paso
de la vaca).
Inés González
Hidalgo, 4º ESO