Cadmo, hermano de
Europa y fundador de la ciudad de
Tebas, tomó por esposa a
Harmonía. A la boda asistieron todos los dioses. Pero

la desgracia se cebaría en la descendencia de los recién casados.
Sémele es una de sus hijas.
Júpiter se enamoró de Sémele y la hizo su amante, dejándola embarazada. Llevada por los celos y la ira por esta nueva infidelidad,
Juno tomó la apariencia de la anciana
Béroe,
nodriza de Semele, y trabó conversación con la muchacha. La
conversación recayó en la posibilidad de que el amante no fuera en
realidad Júpiter, sino un oportunista que se hiciera pasar por él para
aprovecharse de la credulidad de Semele. Le aconsejó que lo pusiera a
prueba pidiéndole que la próxima vez que subiera a su lecho lo hiciera
con todo el aparato y la majestad con que subía al lecho de su esposa
Juno.
Semele cayó en el engaño. Al siguiente encuentro
pidió a Júpiter el cumplimiento de un deseo, que éste aceptó jurando
por la laguna Estigia. Una vez concedido, Sémele reveló su deseo.
Júpiter, obligado por la promesa, se revistió del rayo, el fuego y el
relámpago, atributos de su majestad en el Olimpo, abrasando sin remedio
a la pobre Sémele, de cuyo vientre grávido sacó al niño
Dioniso ("dos
veces nacido"), al que cosió a su muslo para que acabara de completar
su gestación. Después lo entregaría a las ninfas de Nisa para que lo
criaran.
Según algunos, Dioniso logró tiempo después rescatar
a su madre de los Infiernos, devolviéndola a la compañía de los dioses
con el nombre de
Tíone
Nicolás Latorre Vico