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| I.E.S. "PEDRO SOTO DE ROJAS". GRANADA | |

| LEYENDAS MITOLÓGICAS | ![]() |
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Mors (o
Tánatos), dios de la muerte; ambos eran hijos
de la diosa de la noche, que en una ocasión había llegado a reinar sobre el universo entero. Cerca de la entrada
de la cueva, oscuras formas se encontraban en constante
vigilancia, agitando
profusamente
montones de
amapolas, y, llevándose el dedo a los labios,
imponían silencio a quienquiera que se aventurase a entrar. Estas
formas eran los
genios del sueño y la muerte, representados en el arte con coronas de
amapolas y
a veces sosteniendo una urna funeraria o una antorcha invertida.Esta cueva se dividía en cámaras, cada una más oscura y más silenciosa que la que le precedía. En una de estas habitaciones internas, que estaba cubierta con cortinas negras, había un mullido canapé, sobre el cual se reclinaba el monarca del sueño. Sus vestiduras también eran negras, pero adornadas con estrellas de oro. Llevaba una corona de amapolas en su cabeza y sostenía una copa llena de jugo de amapolas en su lánguida mano.
Su soñolienta cabeza era sostenida por Morfeo, su primer
ministro, que vigilaba incesantemente sobre sus prolongadas siestas e
impedía
que nadie alterara su descanso.
«En una profunda caverna vive el soñoliento
dios del sueño;
Desde tal palacio no se ven ni la salida del
Sol,
Ni su puesta, ni visitas, ni la luz de la Luna;
Sólo soporíferos vapores flotan por la zona,
Penumbra perpetua, y un cielo incierto;
No hay allí ningún gallo que despliegue sus
alas,
O que con su córneo
pico anuncie el día;
Ni perros guardianes, ni los despiertos gansos,
Rompen con ruidos nocturnos la paz sagrada;
No hay cerca animales salvajes, o domesticados,
Ni árboles que se mezan al viento, ni sonidos
humanos;
Tranquilo se reposa aquí, sin un solo aliento
de aire
Se vive aquí, y una aburrida quietud semejante
a la de la
muerte.
Un brazo de Lete fluye gentilmente,
Hacia arriba desde la roca de abajo,
Hasta los fosos del palacio, deslizándose sobre
los guijarros,
Y con suaves murmullos anuncia al sueño que
viene;
Alrededor de su entrada crecen inclinadas
amapolas,
Que a todos conceden el dulce sueño;
La Noche obtiene sus virtudes soporíferas de
las plantas,
Y pasando lo derrama sobre las silenciosas
praderas;
No hay puertas que cierren las casas no
vigiladas,
O goznes que crujan al girar para romper su
sueño.
Pero en la lúgubre corte se construyó una cama,
Rellena con plumas negras, y sobre ébano se
sostenía;
También eran negras las sábanas, donde yacía el
dios,
Y dormido en posición supina, sus miembros
extendía.
Sobre su cabeza vuelan visiones fantásticas,
Que suplen imágenes varias de las cosas
Y simulan sus formas; ya no hay hojas en los
árboles,
Ni espigas en los campos, ni arena en las
playas.»
Ovidio
Alrededor de la cama y sobre ella se suspendía una
multitud de
espíritus primorosos, los Sueños, que se inclinaban para susurrar a su oído agradables
mensajes; en las esquinas distantes de la habitación se escondían las
horribles
Pesadillas. Los Sueños eran enviados a la tierra con frecuencia, bajo
la responsabilidad
de Mercurio, para que visitaran a los
mortales.
Dos puertas conducían al exterior del valle del
sueño: una de
marfil y la otra de asta. Los Sueños que pasaban a través de la
resplandeciente
puerta de marfil eran ilusorios, mientras que los que pasaban a través
de la sencilla
puerta de asta estaban destinados a hacerse realidad en el transcurso
del tiempo.

«Algunos sueños, extranjero, carecen de sentido
Y son
insustanciales,
y nunca se cumplirán.
Dos puertas hay para sus oscuras formas,
Una de marfil, la otra de asta. Los sueños
Que pasan por el marfil tallado decepcionan
Con promesas que nunca se harán realidad;
Pero aquellos que pasan a través de las puertas
de asta pulida,
Y son contemplados por el hombre, se cumplirán.»
Homero.
Los Sueños también se envían con frecuencia a través de las puertas de asta para preparar a los hombres para las desgracias, como en el caso de Alcione.
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